“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de Él
mana la vida”
Proverbios
4:23
Dios te bendiga rica y abundantemente a todos mis
lectores. Ha pasado una semana desde
mi último artículo; esto es mucho tiempo. ¿Verdad? Sin embargo, quiero informarles
que la experiencia de la semana pasada fue muy hermosa. Dios ministró de manera especial en las vidas.
¡A Dios sea la gloria!
El tema de esta semana está enfocado en la importancia
de guardar nuestro corazón. ¿Por qué? Porque la Biblia dice que de Él (Dios)
mana la vida. Primero tenemos
que definir varios conceptos que
encontramos en el Texto que he seleccionado para trazar hoy.
Cuando hablamos de guardar, que significa? --cuidar,
vigilar, custodiar; estar alerta, preservar una cosa o persona de cualquier daño,
conservar, evitar algo, atender (Diccionario Real Academia Española). Podríamos decir que cuando
guardamos el corazón lo cuidamos de emociones dañinas y contrarias al propósito
de Dios.
Ahora, ¿cómo definimos corazón? Cuando la Biblia habla
del corazón, se refiere a algo mucho más que un órgano del cuerpo. Tiene que
ver con las emociones, los sentimientos, los pensamientos, el raciocinio y la
voluntad del hombre. En fin, se refiere a la totalidad del ser interior, quien
establece las bases de quien uno
verdaderamente es. En otras palabras, el corazón es el centro del
intelecto, de las emociones y el centro de la voluntad humana. Veamos
1) El corazón es el centro del intelecto. Las personas
reconocen las cosas en su corazón (Deuteronomio 8:5), meditan en su corazón
(Salmo 19:14; 77:6), hablan en su
corazón (1ªSamuel 1:13), guardan los dichos de Dios en su corazón (Mr. 2:8),
dudan en su corazón (Marcos 11:23), guardan cosas en su corazón (Lucas 2:19),
creen en su corazón (Romanos 10:9) y cantan en su corazón (Efesios 5:19). Todas esas gestiones del corazón son de
manera esencial que implican la mente.
(2) También, el corazón es el centro de las emociones. Las Sagradas Escrituras hablan del corazón alegre (Éxodo 4:14; Jeremías 15:16), el corazón amoroso (Deuteronomio 6:5), el corazón desfallecido (Josué 5:1), el corazón alentado (Salmo 27:14), el corazón contrito (Salmo 51:17), el corazón acongojado (Proverbios 12:25; Romanos 9:2), el corazón irritado (Proverbios 19:3), el corazón vivificado (Isaías 57:15), el corazón adolorido (Jeremías 4:19), el corazón afligido (Lamentaciones 2:18), el corazón humilde (Mateo 11:29), el corazón ardiente (Lucas 24:32) y el corazón turbado (Juan 14:1). Todas esas acciones del corazón son principalmente de carácter emocional.
(3) Por último, el corazón es el centro de la voluntad humana. Por eso se encontramos en la Biblia sobre el corazón endurecido que se niega a hacer lo que Dios ordena (Éxodo. 4:21), el corazón que se inclina a aferrarse a Dios (Josué 24:23) y a obedecer sus testimonios (Salmo 119:36), el corazón que procura hacer la voluntad de Dios (1S 2:35), el corazón que se pone a buscar al Señor (1ªCrónicas 22:19), el corazón que decide (2ªCrónicas 6:7), el corazón que desea recibir del Señor (Salmo 21:1-2) y el corazón que anhela hacer algo (Romanos 10:1). Todas esas actividades tienen lugar en la voluntad humana.
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de Él mana la vida”
Nuestro corazón, nuestros
sentimientos de amor y deseos, dicta en gran manera cómo vivimos, qué hacemos,
cómo lo hacemos; a donde vamos, con quién estoy. Salomón nos dice que tengamos cuidado con
nuestros afectos, que nos aseguremos y concentremos en esos deseos que nos
mantendrán en el buen camino. Tenemos que asegurarnos de que nuestros afectos
lo llevemos hacia la dirección correcta.
Hay que poner límites a nuestros deseos; no vaya detrás de todo lo que vea.
Nuestras emociones juegan un papel
vital para llevar vidas alegres y saludables.
Todas las emociones; desde el amor al gozo, la ira al temor, juegan una
parte importante en la comprensión de nosotros mismos y de otros. Algunas emociones nos ayudan a descubrir las
maravillas de la vida, pero otras nos roban las bendiciones que Dios tiene para
nosotros.
Entonces, ¿De qué debemos guardar nuestro corazón?
1. De guardar rencores; nos roban nuestros sueños,
gastan nuestras energías y nos debilitan a nosotros.
2. De pernoctar
amarguras, porque nos quitan el sabor de nuestra vida, nos impiden gozar lo
dulce de la vida y de las bendiciones que Dios tiene.
3. De guardar
enojos, nos cavan en sepulcros para no ver el sol irradiar cada mañana. Los
enojos nos mantienen alejados de Dios y de los demás. Nos sumergen en la soledad.
4. De los
celos-- los celos son vientos huracanados que destruyen nuestros anhelos
5. De las
envidias--la envidia corrompe y daña el corazón, también no que permite
disfrutemos las bendiciones que Dios te
ha dado. La envidia nos nubla la vista.
6. De las
contiendas--las contiendas son semillas dañinas que producen solo árboles de
frutas venenosos y como consecuencia nos
consumimos nosotros mismos.
7. Del
orgullo-- el orgullo es una coraza que cubre el corazón, lo hace insensible,
deja de latir y muere.
Con todo esto, quiero que entiendas, mi amado
lector, que la responsabilidad
principal y única de guardar el corazón se te ha delegado a ti, y no a otras
personas con propósito de cada asemejarnos más al caracter de Dios.
¿ Por qué debemos de guardar nuestro
corazón? Porque en Jeremías 17:9 no dice que "Nada hay tan engañoso y perverso como el
corazón humano. ¿Quién es capaz de comprenderlo? Y si del corazón mana la vida, que no
es otra cosa que la vida de Dios que están en nosotros, debemos de mantenerlos
puro, porque Dios es puro; santo, porque Dios es santo. Cuando Cristo llega a la
vida de una persona, es para gobernar su corazón. Permítele a Dios que gobierne tu corazón.
Lo que permitas en tu
corazón, determinará tus caminos. ¡GUARDALO!
Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.
Hasta la próxima.

